Los cocineros de Chefs(in) apuestan por los alimentos que se producen en las Islas como una forma de defender a los productores locales y de mostrar al mundo el sabor de la cocina de esta tierra.
Pero siempre hablamos de lo bien que se come en las islas, pero no de lo que se bebe. Aquí también se elaboran vinos y destilados de mucha calidad y se tiene que saber.

Históricamente, el vino de Baleares ha paseado por dentro y fuera del archipiélago una etiqueta que aún hoy es difícil de eliminar: vino caro y malo. Algo parecido sucedía con los destilados, cuyo conocimiento se limitaba, en muchos casos, a las hierbas. Pero desde los años noventa estamos asistiendo a un cambio en la manera de trabajar el producto y su comunicación cuyos frutos recogemos ahora. Y nunca mejor dicho. Hablamos con el coctelero de Chefs(in) Rafa Martín para que nos explique qué ha cambiado en las últimas dos décadas.
Uno de los retos: los destilados
En la última década, la calidad, el conocimiento y el reconocimiento de los vinos baleares ha crecido exponencialmente. Se ha hecho -y se sigue haciendo- un trabajo notable en este sentido. Pero merece la pena extender este esfuerzo al resto de destilados que se elaboran en las islas y que hoy todavía no gozan del protagonismo que se merecen. “En Baleares tenemos destilados que muchos querrían tener -explica Rafa Martín, coctelero de Brassclub (Palma)-, sólo tenemos que creer más en ellos y tener mayor confianza a la hora de venderlos. Tenemos palo, ginebras, cazalla, anís seco, vermús… La familia Suau, por ejemplo, también está haciendo un excelente trabajo con su brandy, su licor de naranja y el ron. Por supuesto que se puede hacer buena coctelería con producto local, pero se debería hacer todavía más. En Brassclub apostamos por ello”.

Queda patente, pues, que vinos y destilados de las islas quieren (y pueden) ser los protagonistas gastronómicos de las próximas décadas.


