Málaga fue la ciudad elegida para dar a conocer las estrellas de la Guía Michelin 2026 España
Empecemos por la empírica de la situación. Ningún nuevo tres estrellas. Sólo cinco restaurantes reciben dos estrellas (y uno de ellos, en realidad, ya las tenía, pero ha cambiado de ubicación y eso, para la guía, es una pérdida y una nueva obtención). O sea que, en la práctica, cuatro restaurantes en todo el territorio nacional pasan de 1 a 2 estrellas, todos ellos en Cataluña (tres en Barcelona y uno en Lleida).

25 nuevas estrellas a nivel nacional, ninguna de ellas en Baleares, como ya ocurrió el año pasado. Y un total de once restaurantes han perdido la distinción este año, dos de ellos en Ibiza, uno por cierre y otro por traslado, que además pierde por este mismo motivo su estrella verde que, por cierto, gana Terrae en el Port de Pollença.
Y en cuanto a las Bib Gourmand, esos restaurantes que calificaríamos de buenos, bonitos y baratos, sólo dos en toda Baleares, Miceli y Can Boqueta.
En resumen, para Baleares en 2026 quedan la cosa en 13 restaurantes con estrella, 10 en Mallorca (uno de ellos con dos estrellas) y 3 en Ibiza y 2 Bib Gourmands.
Hasta aquí los datos. Y ahora una reflexión necesaria.
La gala, en mi opinión, adolece de un formato que podría beneficiarse de un cambio de enfoque. Es público y notorio que el foco se desplaza más hacia el reconocimiento entre pares y la visibilidad mediática que hacia la esencia última del oficio. No olvidemos que un restaurante es, ante todo, un lugar donde dar de comer y hacer disfrutar al cliente.
Hemos llegado a un punto en el que la estrella parece que se busca más como un símbolo de estatus que como la simple culminación de un trabajo bien hecho. Este afán por la distinción genera frustraciones visibles: este año, sin ir más lejos, he vivido en mis propias carnes reacciones de chefs que demuestran la intensa presión y el elevado nivel de expectativas que rodean estas estrellas.
Quizás ha llegado el momento en el que, sin desmerecer el prestigio de la guía francesa, se debería poner más atención a lo verdaderamente fundamental:
– Que los restaurantes son negocios que se deben a sus clientes y a sus cuentas de resultados.– Que tienen un compromiso con el producto local y su entorno geográfico.– Que el objetivo no es acumular aplausos en redes sociales, sino el servicio impecable.
Hablamos de una profesión tan respetable y esencial como cualquier otra.
Y acabo diciendo, porque no me parecería justo no hacerlo, que los restaurantes galardonados con la distinción Michelin en Baleares (o en cualquier otro sitio) merecen mi más profundo respeto y admiración.
Enhorabuena a todos y a cada uno de ellos por revalidar o conseguir la distinción un año más, que no es nada fácil.
Histórico de estrellas Michelin en Baleares desde 1977

Todos los restaurantes que son o han sido estrellas Michelin en Baleares, desde 1977 (y su número de años en la Guía)



