Una cocina pequeña y una hospitalidad enorme
Yumee es el hogar de Ahlam Bahri. Un lugar en el que, además de darte de comer, te hace sentir bien. Quizá tiene que ver con el tamaño del local, pequeño y recogido. O quizá tenga que ver con ella, que consigue, desde el momento en de cruzar la puerta, hace que sientas que has llegado a casa de alguien que estaba deseando recibirte.
Para entender Yumee hay que sentarse en calma y dejar que Ahlam cocine y sirva y muestre y cuente. Así que dejar que se muestre en su recién estrenado menú degustación es la mejor elección. Cada plato tiene un porqué, una explicación. No una mecánica, sino de las que salen sin filtro, con pasión, con una ilusión contagiosa y las ganas de quien disfruta compartiendo lo que hace. Cuenta los ingredientes, las técnicas, las mezclas y, sobre todo, por qué cada elemento está ahí.
Un viaje que empieza en Japón y termina en Marruecos
PARA ACOMPAÑAR
O Luar – Do Sil (Godello del 2025 – Valdeorras)
PRIMERO
Dumpling de gamba, coco y jengibre con una salsa de cebolla caramelizada, yuzu. Y una gamba crujiente.
SEGUNDO
Tataki de bonito con yuzu y trufa. Shiso, katafi y perlas de wasabi.
TERCERO
Omakase de niguiris. Atún rojo, soja y perlas de soja. Hamachi con mayonesa de trufa. Y wayu sellado con sal y comino.
CUARTO
Sushi de cangrejo en tempura, cebolla encurtida, hibisco, salmón y wasabi fresco.
QUINTO
Tartaleta de alubia roja japonesa, dátil, yuzu, foie flambeado y anguila.
PARA LIMPIAR EL PALADAR
Chupito de sake con yuzu natural.
SEXTO
Briwat de almendra mallorquina, agua de azahar, pollo, huevo y pasta filo.
SÉPTIMO
Cuscus con cebolla y solomillo mallorquín.
PRIMER DULCE
Su versión de cheesecake de guayaba, miso y pistacho.
SEGUNDO DULCE
Brownie con ganache de cacao, puré de ciruela, salsa de frutos del bosque y sorbete de mango.
FINAL MARROQUÍ
Un buen té de menta.
Tres mundos, un mismo idioma
Sobre el papel, las tres cocinas, la marroquí, la japonesa y la mediterránea de producto local, pueden parecer tres mundos que no deberían entenderse tan fácilmente en un mismo plato. Pero en Yumee lo hacen, sin que ninguna se imponga a las demás. Cuando se trabaja con tantos ingredientes, sabores y referencias, el riesgo es evidente: que uno acabe tapando al resto. Aquí sucede lo contrario. Cada bocado permite reconocer lo que estás comiendo, y ninguno grita más que los demás.
La cocina de Ahlam no se puede entender como una simple fusión. Existe una semilla más profunda en esa definición, hay memoria y sabores con los que creció, que ahora conviven con técnicas e ingredientes de otros lugares. Nada está ahí por capricho, y eso se nota en cada plato.
Hay algo especialmente bonito cuando te sientas a comer en Yumee. La ilusión con la que Ahlam habla de su cocina y de porqué ha utilizado una especia y no otra, un pescado y no otro. Esa cercanía con la que recibe a quienes entran. Esa manera de hacerte sentir que, aunque el local sea pequeño, siempre hay sitio para uno más.
Muchas gracias, Ahlam Bahri, por seguir creyendo que vale la pena, y transmitir, emocionar y hacer sentir tan bien a las personas que se sientan a tu mesa tan bien. Y por hacer que todo tenga equilibrio, sentido y paz.
Dos citas de Chefs(in) para viajar con su propuesta: un menú a cuatro manos con Gabriel Conti en el Cine&Cena del próximo 12 de noviembre en Terreno Barrio Hotel, con la proyección de Un viaje de diez metros, y nuestro ya tradicional Peccata Minuta de la Segona Fira d’Inca, en el Claustre de Santo Domingo, el próximo 31 de octubre. De nuevo, gracias.










