Equilibrio, técnica, raíces, emoción
Ahlam Bahri es una de esas personas persistentes, que trabajan robándose horas de sueño para ofrecer lo mejor de sí mismas y, además, ser coherentes en lo que creen y en quienes son. Tal vez esa segunda parte de la frase sea la más valiosa. La chef de Yumee nació en Marruecos entre fogones. Su familia es una familia de cocineros. En casa, si querían algo, cualquier cosa, buscaban los ingredientes y lo cocinaban desde cero, explicaba a su llegada a Chefs(in). Y es precisamente esa forma de sentir la gastronomía la que la lleva a ofrecer algunos de los platos más sorprendentes al paladar y las neuronas que hemos encontrado en la isla. La fusión de las raíces marroquíes con la técnica japonesa, trabajada sobre producto local, es una idea que, si la imagina, contrasta con las normas estándares de la gastronomía, pero que una vez probada resulta (casi) imprescindible.
Su propuesta es un menú, la gran mayoría para compartir, de sabores equilibrados, contrastados, complejos de asimilar sobre el papel, pero perfectamente emulsionados en el paladar. Y todas sorprenden desde la base hasta la elaboración y la presentación.
Su concepto de “sentaos aquí y os pongo algo de comer” es algo así.
Dumpling de gamba, jengibre, coco y salsa de cebolla caramelizada, acompañado de gambas crujientes.
Ensaimada con de ostra japonesa rebozada en panko , tártara al aroma de ras el hanout y salsa japonesa.
Roll clásico de salmón y atún
Tempura de pollo crujiente marinado en especias árabes, cebolla caramelizada al aroma de canela y salsa de mango y curry.
Tartar de atún rojo y crujiente de sésamo negro.
Tarta de queso con miso, ghriba de coco, con pasta filo y salsa de guayaba.
Origen, ganas, empuje, técnica, sinceridad, emoción, equilibrio. Todo ello está en la carta de Yumee. ¿Hace falta decir algo más? Tal vez aplaudir y dar voz para que seáis vosotros los que decidáis.
Gracias, Ahlam y equipo.










